El termómetro no cede ante la llegada del verano. El calor continuará en los próximos días entre las recomendaciones importantes para evitar problemas de salud o malestares.
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Los expertos insisten en la hidratación como una de las medidas más importantes para evitar los golpes calor. También el uso de bloqueadores solares y evitar la exposición al sol en los horarios de mayor radiación. A la hora de tomar un baño y asear el cuerpo también hay varios consejos.
¿Agua caliente o fría?, resulta una de las consultas más frecuentes. Por lo general, muchas personas optan por tomar un ducha con agua muy fría con la idea de contrarrestar el calor; otros prefieren la temperatura más fría.
Para el kinesiólogo Javier Furman, las duchas de agua caliente serán tan útiles como las de agua caliente. La diferencia radica en que las duchas con agua caliente son recomendadas en los días calurosos.
“Yo sé que esto suena un poco contra intuitivo porque uno cuando en el verano tiene mucho calor dice ´bueno, me voy a refrescar con una ducha´ y en cuando en el invierno estamos muertos de frío no hay nada más lindo y placentero que darnos un baño con agua caliente”, agregó el experto en su canal de Youtube.
Pero luego argumentó su teoría. “Tenemos que generar lo que se llama estímulos horméticos, un término medio raro que tiene que ver con generar pequeños estresores... cuando estimulamos nuestro cuerpo estamos estimulando el sistema nervioso”. Sin embargo, detalló que los baños con agua caliente en los días de calor o con agua fría en tiempos fríos, deben hacerse durante el día ya que la estimulación del sistema nervioso en horas nocturnas puede afectar el sueño.
Los beneficios de la ducha
Una ducha caliente ayuda a relajar los músculos, también puede aliviar el dolor de cabeza y el estrés. Mientras que las duchas con agua fría ayuda a mejorar la circulación, eliminar toxinas y hasta tener un mejor estado de ánimo.