Sobre el escenario de la Quinta Vergara todo parece lleno de brillo y glamoroso pero tras bambalinas se ha desatado la fuerte polémica por los supuestos malos tratos a los animadores oficiales de Viña del Mar 2025, Karen Doggenweiler y Rafael Araneda .
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Las críticas apuntan hacia la producción del evento, entre otros detalles, la falta de entradas de cortesía para los familiares de los animadores. En el caso de Araneda habría incurrido en gastos considerables para que durante los seis días del festival su esposa e hijos puedan verlo en el certamen.
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“Yo no tengo tickets tampoco”
Daniel Merino, director ejecutivo del Festival de Viña 2025, entonces salió en su defensa sin dejar de lanzarle dardo a CHV.
“El modelo de los festivales es así. Nadie, ni nosotros, tenemos entradas. Yo no tengo tickets tampoco”, enfatizó según citó ADN Chile.
Mientras insistía que “no hay entradas para nadie”, también se refería a las pérdidas millonarias que, según dijo, dejaba el evento en sus ediciones pasadas en plena producción de Chilevisión: hasta 2.000 millones de pesos por festival, afirmó.
A la falta de entradas para familiares de los animadores, se suman las restricciones que han tenido los cercanos para acceder a los camerinos en el momento que lo requieren.
Marcela Vacarezza, esposa de Rafael Araneda, apenas tuvo acceso en una oportunidad y escoltada por guardias, según reveló el periodista Andrés Caniulef quien consideró el trato a los animadores “poco digno”.
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Pero Merino aclaró. “De hecho estaba adentro. El primer día entró, el segundo día creo que no llegó a la hora y no pudo entrar. Pero puede entrar cuando ella quiera”.
Varias voces del espectáculo reiteraron las críticas. Paulina Nin consideró que con “los animadores no se puede ser amarrete”, recordando que en sus tiempos de animadora del Festival, nunca debió pedir entradas.